Tax Lease I+D: 5 criterios para saber si un proyecto puede encajar

No todos los proyectos innovadores pueden plantearse de la misma manera dentro de una estructura de Tax Lease I+D. Antes de analizar la financiación, la estructura jurídica o la participación de inversores, existe una cuestión previa: determinar si las actividades desarrolladas pueden calificarse realmente como I+D.

Una empresa puede estar desarrollando un proyecto tecnológicamente avanzado y, sin embargo, encontrarse ante actividades de innovación tecnológica o incluso ante actuaciones que no cumplen los requisitos fiscales establecidos para la I+D.

Esta cuestión adquiere especial relevancia en septiembre y octubre para aquellas empresas que todavía quieran valorar una operación de Tax Lease I+D vinculada al ejercicio 2026.

Estos cinco criterios permiten realizar una primera evaluación del proyecto antes de estudiar la estructura.

Por qué la calificación como I+D es importante para valorar un Tax Lease

La investigación y desarrollo y la innovación tecnológica aparecen reguladas en el artículo 35 de la Ley 27/2014 del Impuesto sobre Sociedades, pero no tienen el mismo alcance ni reciben el mismo tratamiento fiscal.

La I+D está vinculada a actividades dirigidas a generar nuevo conocimiento o desarrollar nuevos productos, procesos o sistemas, así como mejoras tecnológicas sustanciales en los términos establecidos por la norma.

La innovación tecnológica, aunque también puede generar deducciones fiscales, responde a una categoría diferente.

Esta distinción adquiere especial relevancia cuando se estudia una estructura de Tax Lease I+D: antes de analizar cómo financiar el proyecto, debe determinarse qué actividades existen realmente y si su naturaleza permite seguir estudiando este tipo de operación.

La secuencia debería ser:

Proyecto → calificación técnica → actividades y gastos → incentivo fiscal → posible estructura de financiación.

No al contrario.

Criterio 1. El grado de novedad tecnológica

Pregunta clave: ¿Qué novedad tecnológica real existe respecto a la situación de partida?

Este primer criterio se centra en el punto de partida del proyecto.

No basta con desarrollar un producto nuevo para la empresa, utilizar una tecnología avanzada o mejorar significativamente un proceso interno. Es necesario identificar qué existía antes de comenzar el proyecto y qué avance tecnológico pretende conseguirse respecto a esa situación previa.

Esta diferencia permite separar proyectos con un verdadero componente de investigación y desarrollo de actuaciones basadas principalmente en la adaptación o aplicación de tecnologías ya disponibles.

Ejemplo práctico

Una empresa desarrolla una tecnología propia para resolver un problema técnico para el que las soluciones disponibles no permiten alcanzar los resultados necesarios.

Otra empresa incorpora una tecnología ya existente y la adapta a su proceso productivo.

Aunque ambas iniciativas pueden ser innovadoras desde el punto de vista empresarial, su posible calificación fiscal no tiene por qué ser la misma.

Para valorar un Tax Lease, esta diferencia debe identificarse antes de plantear la estructura financiera.

Criterio 2. La existencia de incertidumbre científica o tecnológica

Pregunta clave: ¿Qué incertidumbre técnica no podía resolverse al inicio del proyecto?

Si el criterio anterior analiza desde dónde parte el proyecto, este segundo criterio se centra en qué dificultades deben resolverse durante su desarrollo.

En los proyectos de I+D, el resultado no puede darse por conocido desde el inicio. Puede ser necesario investigar, formular hipótesis, desarrollar prototipos, realizar ensayos o validar distintas soluciones antes de determinar si el resultado perseguido es técnicamente viable.

Esto permite diferenciar el desarrollo experimental de actuaciones en las que el procedimiento técnico necesario para alcanzar el resultado ya es conocido.

Ejemplo práctico

Una empresa desarrolla un nuevo sistema de almacenamiento energético y necesita probar distintas configuraciones porque desconoce cuál permitirá alcanzar las prestaciones previstas.

Si, por el contrario, utiliza una tecnología disponible cuya aplicación y funcionamiento ya son conocidos, el análisis será diferente.

En una posible operación de Tax Lease, las incertidumbres deben poder identificarse y justificarse dentro del desarrollo real del proyecto.

Criterio 3. El conocimiento o capacidad nueva que genera el proyecto

Pregunta clave: ¿Qué conocimiento o capacidad tecnológica nueva existe al finalizar el proyecto?

Este criterio no analiza el punto de partida ni las dificultades encontradas durante el proceso, sino el resultado tecnológico obtenido.

Una reducción de costes, un aumento de productividad o el lanzamiento de un nuevo producto pueden ser resultados empresariales relevantes, pero no explican por sí mismos la existencia de I+D.

Lo importante es identificar qué conocimiento, solución o capacidad tecnológica se ha desarrollado como consecuencia del proyecto.

Ejemplo práctico

Una empresa desarrolla un nuevo material y, después de diferentes pruebas, consigue unas propiedades que las soluciones disponibles no permitían alcanzar.

El elemento relevante no es únicamente que pueda comercializar un producto mejor, sino el desarrollo tecnológico que ha sido necesario para conseguirlo.

Criterio 4. Las actividades que forman realmente parte de la I+D

Pregunta clave: ¿Qué parte del proyecto corresponde realmente a actividades de I+D?

Un proyecto empresarial no tiene por qué coincidir íntegramente con su perímetro fiscal de I+D.

Dentro de una misma iniciativa pueden existir actividades de investigación, experimentación o desarrollo junto con otras de producción, implantación, formación, comercialización, mantenimiento o gestión.

Por eso, antes de plantear una estructura de Tax Lease resulta necesario delimitar qué actividades pertenecen realmente al desarrollo de I+D.

Ejemplo práctico

Una empresa desarrolla y valida un prototipo de una nueva solución industrial y, posteriormente, realiza tareas de puesta en producción, formación de operarios y comercialización.

Todas estas actividades pertenecen al mismo proyecto empresarial, pero eso no significa que todas formen parte del mismo perímetro fiscal.

Esta delimitación es importante porque el presupuesto completo de un proyecto no debería convertirse automáticamente en la referencia económica de una operación de Tax Lease.

Una vez identificado correctamente ese perímetro, puede analizarse con mayor precisión cómo funciona el Tax Lease I+D+i y en qué proyectos puede tener sentido su utilización, atendiendo a la realidad técnica y económica de cada operación.

Criterio 5. La documentación que permite sostener la calificación

Pregunta clave: ¿Puede la empresa demostrar técnicamente lo que se ha desarrollado?

La existencia de I+D debe poder justificarse.

Memorias técnicas, planificación, cronogramas, registros de pruebas, ensayos, prototipos, resultados y demás evidencias generadas durante la ejecución permiten explicar qué problema tecnológico existía, qué actividades se realizaron y cómo evolucionó el proyecto.

La documentación económica debe mantener, además, coherencia con esa realidad técnica.

En una estructura de Tax Lease, esta trazabilidad resulta especialmente relevante porque debe existir correspondencia entre el proyecto técnico, las actividades realizadas, los gastos asociados y el tratamiento fiscal aplicado.

Dentro de esta seguridad jurídica puede adquirir relevancia el procedimiento de Informes Motivados Vinculantes del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. En FINESE también hemos analizado el papel del Informe Motivado Vinculante en los proyectos de I+D+i y su relación con la calificación técnica de las actividades.

El error: empezar por la financiación y tratar de encajar después el proyecto

Una empresa puede conocer las características del Tax Lease y preguntarse inmediatamente:

“¿Podemos financiar nuestro proyecto mediante un Tax Lease?”

Pero esta no debería ser la primera pregunta.

Antes habría que responder:

“¿Qué actividades estamos desarrollando y pueden calificarse realmente como I+D?”

Intentar construir la estructura empezando por el resultado financiero puede provocar que posteriormente aparezcan problemas en la delimitación técnica, los gastos o la documentación.

El orden debería ser el contrario: primero se analiza el proyecto y después se determina si el Tax Lease es una estructura adecuada para financiarlo.

Señales de que merece la pena seguir estudiando un Tax Lease I+D

Una primera revisión puede ayudar a determinar si existe una base suficiente para profundizar en la posible operación.

Algunas señales relevantes son:

  • Existe una novedad tecnológica identificable respecto a la situación de partida. 
  • El proyecto afronta incertidumbres científicas o tecnológicas que no estaban resueltas al inicio. 
  • Como resultado se genera conocimiento, desarrollo o capacidad tecnológica propia. 
  • Es posible separar las actividades de I+D de otras actuaciones empresariales. 
  • Existe documentación técnica y económica capaz de acreditar el desarrollo realizado. 

Si varias de estas condiciones no se cumplen, puede ser prematuro plantear una estructura de Tax Lease.

Si, por el contrario, el proyecto supera este primer filtro, tiene sentido avanzar hacia una segunda fase de análisis.

¿Puede tu proyecto encajar en un Tax Lease I+D?

Superar el análisis técnico anterior no significa automáticamente que un Tax Lease sea viable o conveniente.

Todavía será necesario valorar otros elementos de la operación, como:

  • La dimensión económica del proyecto. 
  • Los gastos asociados a las actividades de I+D. 
  • Su fase actual de ejecución. 
  • Las necesidades de financiación de la empresa. 
  • El calendario disponible para estructurar la operación. 
  • La estructura jurídica y fiscal necesaria. 

Es precisamente la combinación de estos factores la que permitirá determinar si el proyecto no solo puede, sino si realmente conviene estructurarlo mediante un Tax Lease I+D.

El primer filtro del Tax Lease está en el propio proyecto

El Tax Lease I+D no debería plantearse únicamente como una fórmula de financiación.

Su análisis comienza mucho antes: en la naturaleza de las actividades que desarrolla la empresa y en su correcta calificación como I+D.

Identificar la novedad tecnológica, las incertidumbres existentes, el conocimiento generado, las actividades realmente realizadas y la documentación disponible permite decidir si existe una base suficientemente sólida para avanzar hacia el análisis económico, jurídico y fiscal de la operación.

Para las empresas que quieran valorar una operación vinculada a 2026, realizar esta revisión durante septiembre y octubre permite disponer de mayor margen para determinar si el proyecto puede estructurarse adecuadamente antes del cierre del ejercicio.

Si quieres analizar si un proyecto actualmente en desarrollo puede reunir las condiciones para estudiar una estructura de Tax Lease I+D en 2026, puedes contactar con nuestro equipo en el 914 31 70 70 o escribirnos a info@finese.es. La valoración debe realizarse atendiendo a las características técnicas, económicas, fiscales y jurídicas de cada proyecto.

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