La financiación I+D+i es uno de los elementos que más puede influir en el éxito de un proyecto innovador. Sin embargo, gran parte de los problemas que surgen durante su desarrollo no están relacionados con la tecnología, sino con la forma en la que se ha planificado y estructurado la financiación desde el inicio.
Una estrategia inadecuada puede limitar el acceso a determinados incentivos, generar incompatibilidades entre ayudas o incrementar la exposición a riesgos fiscales en futuras comprobaciones.
Además de las ayudas públicas y la financiación privada, existen instrumentos como las deducciones fiscales por I+D+i, reguladas por la Ley 27/2014 del Impuesto sobre Sociedades, y diferentes líneas de subvenciones destinadas a impulsar actividades de investigación, desarrollo e innovación. La correcta combinación de estos mecanismos resulta fundamental para reducir riesgos y mejorar la seguridad jurídica del proyecto.
En este artículo analizamos algunos de los errores más habituales que cometen las empresas al estructurar la financiación de sus proyectos de I+D+i:
- Planificar la financiación cuando el proyecto ya está en marcha.
- Confundir subvenciones, deducciones fiscales y otros instrumentos de financiación.
- No analizar la compatibilidad entre incentivos.
- Asumir que cualquier proyecto innovador genera automáticamente incentivos fiscales.
Comprender estos aspectos puede ayudar a reducir riesgos, mejorar la seguridad jurídica y facilitar una aplicación más sólida de los distintos instrumentos de financiación disponibles para actividades de I+D+i.
Erro 1: Planificar la financiación demasiado tarde
Uno de los errores más frecuentes consiste en diseñar la estrategia de financiación cuando el proyecto ya ha comenzado.
En ese momento, muchas de las decisiones relevantes ya se han tomado y algunas opciones pueden haber desaparecido. Determinadas convocatorias exigen que el proyecto no se haya iniciado antes de presentar la solicitud, mientras que algunos incentivos requieren una planificación previa para optimizar su aplicación posterior.
Además, una planificación tardía dificulta la identificación de gastos elegibles, complica la organización documental y reduce la capacidad de coordinar adecuadamente los distintos instrumentos de financiación.
La financiación I+D+i debería formar parte del diseño inicial del proyecto y no convertirse en una tarea administrativa cuando las inversiones ya se han ejecutado.
Error 2: Confundir los distintos instrumentos de financiación
Subvenciones, deducciones fiscales, financiación privada y mecanismos de monetización fiscal son herramientas diferentes que responden a lógicas distintas.
Sin embargo, es habitual encontrar proyectos en los que se consideran equivalentes o se analizan únicamente en función del importe potencial que pueden aportar.
Cada instrumento presenta requisitos específicos, plazos de aplicación, implicaciones fiscales y niveles de riesgo diferentes.
Por ejemplo, las deducciones fiscales por I+D+i permiten reducir la cuota del Impuesto sobre Sociedades cuando las actividades desarrolladas cumplen los requisitos establecidos por la normativa fiscal. Las subvenciones, por su parte, proporcionan financiación directa, pero suelen estar sujetas a condiciones de elegibilidad, justificación y seguimiento.
Tomar decisiones sin comprender estas diferencias puede generar inefiencias o limitar las opciones disponibles a medio plazo.
Error 3: No analizar la compatibilidad entre incentivos
La posibilidad de combinar distintos instrumentos de financiación es uno de los aspectos que genera más dudas en los proyectos innovadores.
Aunque en muchos casos es posible compatibilizar ayudas públicas, deducciones fiscales y otros mecanismos de financiación, esta compatibilidad no es automática y debe analizarse de forma individualizada.
La aplicación simultánea de varios incentivos puede afectar a la base de cálculo de determinados beneficios fiscales o requerir ajustes específicos para cumplir con la normativa aplicable.
Los límites de intensidad de ayuda también importan
La compatibilidad entre incentivos no depende únicamente de que dos mecanismos puedan aplicarse al mismo proyecto. También es necesario analizar los límites máximos de intensidad de ayuda establecidos por la normativa europea.
Determinadas combinaciones de subvenciones, ayudas regionales e incentivos fiscales pueden provocar que se superen los porcentajes máximos permitidos para actividades de investigación, desarrollo o innovación.
Cuando esto ocurre, pueden ser necesarios ajustes posteriores o incluso la devolución parcial de ayudas previamente obtenidas.
Por este motivo, resulta recomendable analizar la estructura completa de financiación antes de solicitar o aplicar cualquier incentivo, especialmente en proyectos de importe elevado o financiados mediante varias fuentes. Estos límites se encuentran regulados, entre otras disposiciones, por el Reglamento (UE) nº 651/2014.
La importancia de una evaluación previa
La financiación I+D+i no depende únicamente de acceder a ayudas, incentivos fiscales o financiación privada. Aspectos como la planificación del proyecto, la compatibilidad entre instrumentos, la documentación disponible o la estrategia fiscal pueden condicionar el resultado final.
Por ello, resulta recomendable analizar cada proyecto de forma individual y evaluar conjuntamente todos los elementos que intervienen en su financiación.
Si deseas analizar la estructura de financiación más adecuada para un proyecto concreto, puedes contactar con nuestro equipo para realizar una valoración técnica y fiscal del escenario planteado. Puedes llamarnos al 914 31 70 70 o escribirnos a info@finese.es
Estudiaremos las características de tu proyecto para ofrecer una valoración ajustada a tu situación.
