Cómo saber si tu proyecto es realmente I+D antes de plantear un Tax Lease

Una empresa puede estar desarrollando un producto novedoso, incorporar tecnología avanzada o realizar una inversión importante en innovación y, aun así, no disponer necesariamente de un proyecto que pueda calificarse como I+D a efectos fiscales.

Esta distinción es especialmente importante cuando se pretende utilizar el potencial fiscal del proyecto dentro de una estrategia de financiación.

Antes de analizar cuánto incentivo puede generar una iniciativa o si puede estudiarse una estructura de Tax Lease, hay una pregunta anterior:

¿Qué actividades del proyecto constituyen realmente I+D?

El artículo 35 de la Ley 27/2014 del Impuesto sobre Sociedades establece los conceptos fiscales de investigación y desarrollo e innovación tecnológica y permite delimitar qué tipo de actividades pueden quedar dentro de cada categoría.

En 30 segundos: señales de que tu proyecto puede contener I+D

Existen algunos indicadores que permiten realizar un primer filtro:

  • Existe una novedad científico-tecnológica respecto a la situación de partida. 
  • Hay incertidumbres técnicas que no podían resolverse de forma directa al inicio. 
  • Ha sido necesario experimentar, probar alternativas o desarrollar soluciones propias. 
  • El proyecto genera nuevo conocimiento o nuevas capacidades tecnológicas. 
  • Las actividades de I+D pueden distinguirse de implantación, producción o comercialización. 
  • Existen evidencias de las pruebas, decisiones y resultados obtenidos. 

Si el proyecto se limita principalmente a implantar, adaptar o utilizar tecnologías ya disponibles, probablemente será necesario analizar si realmente existe I+D o si encaja mejor en otra categoría.

Estas señales permiten realizar una primera aproximación, pero la calificación debe basarse en las actividades efectivamente desarrolladas y en las circunstancias concretas del proyecto.

1. Confundir innovación empresarial con I+D

El primer error consiste en asumir que cualquier proyecto novedoso para la empresa constituye automáticamente I+D.

No es así.

Una innovación puede tener un gran valor comercial, mejorar la productividad o transformar el funcionamiento de una compañía sin alcanzar necesariamente los requisitos establecidos para las actividades de investigación y desarrollo.

La normativa exige analizar aspectos como la generación de nuevos conocimientos, el desarrollo de nuevos productos, procesos o sistemas y determinadas mejoras tecnológicas sustanciales, entre otros elementos previstos legalmente.

Por tanto:

Novedad para la empresa ≠ I+D automáticamente.

Ejemplo práctico

Una pyme incorpora una solución de inteligencia artificial existente para automatizar parte de su gestión interna.

La implantación puede representar una transformación importante para la empresa, pero utilizar una tecnología avanzada no convierte automáticamente las actividades realizadas en I+D.

Antes de valorar el potencial fiscal o una posible estructura de financiación, habrá que determinar qué desarrollo científico-tecnológico propio existe realmente.

2. Confundir innovación tecnológica con I+D

La propia normativa diferencia las actividades de investigación y desarrollo de las de innovación tecnológica. No son categorías equivalentes.

Un proyecto puede incorporar un avance tecnológico y cumplir determinados requisitos correspondientes a innovación tecnológica sin que sus actividades tengan necesariamente la consideración de I+D.

Por eso, no conviene partir simplemente de la etiqueta interna que utiliza la empresa para describir el proyecto.

Debe analizarse qué actividades se han realizado y cuál es su correcta calificación fiscal.

Esta distinción adquiere especial importancia si posteriormente se pretende estudiar una estructura de Tax Lease I+D+i, porque el análisis debe partir de un perímetro técnico correctamente delimitado.

3. Pensar que utilizar tecnología avanzada demuestra que existe I+D

Inteligencia artificial, machine learning, automatización, nuevos materiales, robótica o tecnologías de fabricación avanzada pueden aparecer dentro de proyectos de I+D.

Pero la tecnología utilizada no determina por sí sola la calificación del proyecto.

Lo relevante es qué problema científico o tecnológico se pretende resolver, cuál era la situación de partida, qué incertidumbres aparecieron y qué desarrollo fue necesario realizar.

Ejemplo práctico

Dos empresas utilizan inteligencia artificial.

Una desarrolla un modelo propio para resolver un problema tecnológico para el que las soluciones disponibles no resultan suficientes y debe experimentar con diferentes aproximaciones.

Otra integra una herramienta disponible en el mercado dentro de sus procesos.

Ambas utilizan IA, pero la naturaleza de las actividades desarrolladas puede ser completamente diferente desde el punto de vista fiscal.

La pregunta relevante no es únicamente qué tecnología utiliza la empresa, sino qué ha tenido que investigar o desarrollar para conseguir el resultado.

4. Considerar todo el proyecto como I+D

Un proyecto empresarial puede contener actividades de I+D sin que todas sus fases tengan esa consideración.

Dentro de una misma iniciativa pueden coexistir actividades de investigación o desarrollo con otras relacionadas con implantación, formación, comercialización, mantenimiento, adaptaciones ordinarias o control de calidad.

La Agencia Tributaria recoge determinadas exclusiones aplicables a las actividades de I+D+i que deben tenerse en cuenta al delimitar el perímetro fiscal.

Por eso:

Perímetro empresarial del proyecto ≠ perímetro de I+D.

Ejemplo práctico

Una empresa desarrolla una nueva tecnología y posteriormente realiza su implantación, forma a los usuarios y prepara su comercialización.

Todas las actuaciones pueden formar parte del mismo proyecto empresarial, pero no necesariamente tienen la misma calificación fiscal.

Si posteriormente se estudia un Tax Lease, será especialmente importante que la operación parta de las actividades correctamente delimitadas y no del presupuesto completo de la iniciativa.

5. Empezar por el presupuesto en lugar de por las actividades

Otro error habitual aparece cuando la empresa conoce cuánto ha invertido en el proyecto y comienza a estimar el incentivo fiscal antes de determinar correctamente qué actividades constituyen I+D.

El orden debería ser el contrario:

Actividades → calificación → perímetro de I+D → gastos asociados → potencial fiscal → análisis de financiación.

Primero debe determinarse qué se ha desarrollado y qué actividades cumplen los requisitos.

Después pueden identificarse los gastos relacionados con ese perímetro y analizar el potencial fiscal correspondiente.

En FINESE hemos analizado también qué gastos de I+D+i pueden resultar deducibles y cuáles presentan un mayor riesgo fiscal.

Este orden adquiere especial importancia cuando posteriormente se pretende estudiar una estructura de financiación: el presupuesto no debería determinar la calificación técnica del proyecto.

6. Pensar que basta con describir el resultado final

Explicar que el proyecto ha conseguido un nuevo producto, una nueva funcionalidad o una mejora tecnológica no demuestra por sí solo que durante su desarrollo hayan existido actividades de I+D.

Para entender la naturaleza del proyecto resulta necesario reconstruir también el proceso:

  • Cuál era la situación tecnológica de partida. 
  • Qué incertidumbres existían. 
  • Qué alternativas se estudiaron. 
  • Qué pruebas se realizaron. 
  • Qué resultados se obtuvieron. 

Una memoria preparada al finalizar el proyecto puede describir correctamente el resultado y, sin embargo, no demostrar qué proceso de investigación o desarrollo fue necesario para alcanzarlo.

Por eso, las evidencias generadas durante la ejecución adquieren especial importancia: pruebas, versiones, prototipos, resultados, decisiones técnicas o incidencias permiten reconstruir cómo evolucionó realmente el proyecto.

Para acreditar I+D no basta con demostrar qué se consiguió; también debe poder explicarse cómo se llegó hasta ese resultado.

¿Qué señales indican que un proyecto puede contener I+D?

Tras revisar los errores anteriores, existen varias cuestiones que permiten realizar un diagnóstico inicial.

Un proyecto presenta mejores señales cuando:

  • La novedad científico-tecnológica puede identificarse claramente. 
  • Existen incertidumbres técnicas reales. 
  • Ha sido necesario investigar, experimentar o desarrollar soluciones propias. 
  • El proyecto genera conocimiento o capacidades tecnológicas nuevas. 
  • Puede delimitarse qué actividades corresponden realmente a I+D. 
  • Existen evidencias del proceso de desarrollo. 

Por el contrario, la simple utilización de tecnologías avanzadas, la novedad comercial o la inversión realizada no son suficientes por sí solas para determinar que existe I+D.

Si estas condiciones se cumplen, entonces puede tener sentido estudiar posteriormente el potencial fiscal del proyecto y, en su caso, la viabilidad de una estructura de Tax Lease.

Primero la I+D, después la financiación

Antes de estudiar cuánto incentivo puede generar un proyecto o cómo puede utilizarse dentro de una estructura de financiación, hay que determinar qué actividades constituyen realmente I+D.

Un proyecto comercialmente innovador, digital o tecnológicamente complejo no adquiere automáticamente esa calificación.

La secuencia debería ser:

Proyecto → actividades → calificación I+D → gastos → potencial fiscal → posible estructura de Tax Lease.

Si quieres analizar si las actividades desarrolladas por tu empresa presentan una base de I+D suficientemente sólida para estudiar posteriormente una estructura de Tax Lease, puedes contactar con nuestro equipo en el 914 31 70 70 o escribirnos a info@finese.es. La valoración debe realizarse atendiendo a las características técnicas, económicas, fiscales y jurídicas de cada proyecto.

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