La neutralidad climática de la UE necesita de la I+D

El Parlamento Europeo ha aprobado la llamada «Ley de Clima«, que transforma el compromiso político del Pacto Verde Europeo con la neutralidad climática de la UE para 2050, en una obligación vinculante. Se ofrece así a los ciudadanos y empresas europeos la seguridad jurídica y la previsibilidad que se necesita para planificar esta transición. Pero pasar de un compromiso político a una obligación vinculante en una organización como la UE creo que da la magnitud del desafío al que nos enfrentamos. Y es que curiosamente la pandemia de COVID 19 también ha traído cosas positivas en forma de reorganización de las prioridades de los estados: el clima y todo lo relativo cobra una importancia fundamental  cuando se ha visto que las condiciones del entorno pueden ser un factor decisivo en la expansión de una pandemia. El hacinamiento en las ciudades, la falta de recursos naturales sin contaminar, los acontecimientos climáticos extremos, y un larguísimo etcétera que siempre hace referencia en mayor o menor medida a circunstancias climáticas que repercuten en nuestra salud, ha hecho que por fin se tome conciencia de hasta qué punto tener una Ley de Clima es una prioridad para las organizaciones y por descontado, las personas.

También es cierto que sólo Europa no puede hacer nada por cambiar la situación; en esto, la globalización es más que nunca una realidad, que impide que una parte aislada tenga un gran impacto en el conjunto a menos que esta parte pueda tener un efecto tractor en todas las demás. Ojalá esto sea un ejemplo a seguir por las mayores economías del mundo, pero también por los países en desarrollo y en general el mundo en su conjunto, porque solos cualquier iniciativa que tengamos no podrá salir adelante por muy revolucionaria que fuese.

Lógicamente, en línea con la magnitud del reto y los crecientes emisiones de gases de efecto invernadero, el objetivo ha de ser cada vez más ambicioso y acompasar el incremento progresivo a la intensidad de las medidas a tomar. También es de esperar, a raíz de los múltiples proyectos de I+D+i que en todos los países europeos se están desarrollando, que cada vez se implementen  soluciones más eficientes para evitar la contaminación.

La buenísima noticia es que parece que también en este ámbito Europa toma la delantera a nivel mundial para “marcar una gran diferencia” frente a otros estados más timoratos o directamente con políticas contradictorias como los EEUU, dependiendo de la Administración del momento. A veces hace mucho más daño la falta de concreción o la tibieza a la hora de tomar medidas que el hecho de que se vayan sumando a la corriente de reducción de emisiones más lentamente que el resto de países desarrollados; además de no ser de recibo por ser aún ( con permiso de China) la primera potencia a nivel mundial, cuyo ejemplo y capacidad de influencia es decisiva a la hora de marcar el paso de otros muchos actores que dependen de sus políticas de ayudas a nivel exterior.

Precisamente en relación al cambio climático, y a la nueva legislación europea al respecto, la Unión Europea se apresta a subir los impuestos al keroseno de aviación como principal elemento de su esfuerzo por cumplir con los objetivos de reducción de las emisiones de carbono, según  informa el ‘Financial Times’. Obviamente, esta iniciativa no ayudará en nada a la recuperación del sector aéreo a los niveles anteriores a la pandemia . Sin embargo, es cierto que la contaminación procedente de la aviación es notable, y más en un espacio como el de la Unión, donde el movimiento de personas y mercancías por aire es intenso en tiempos de actividad económica “normal”; desde mi punto de vista, si se quiere que el sector se recupere pero al mismo tiempo minimizar su impacto ecológico, solo queda el camino de la innovación para investigar en nuevos combustibles o sistemas de reducción de impacto ambiental. Esperemos que iniciativas como el Plan Tecnológico Aeronáutico, en el caso de España, por el que se vehiculizarán las iniciativas de I+D asociadas a los Fondos Next Gen, premien los proyectos que incidan en esta línea de investigación.

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