Fondos NextGen y cadencia de decisiones

«En el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia hay apartados específicos para tratar de impulsar la industria española. Ayer, el Ministerio de Industria anuncia que se crea el Comité Ejecutivo en el Foro de Alto Nivel de la Industria Española. En agosto, el Ministerio de Industria hace sendas convocatorias de ayudas públicas dando un plazo de apenas 15 días para poder presentar proyectos de I+D+i en el ámbito de la Industria Conectada 4.0 y de la industria manufacturera….la impresión generada por estas situaciones se debate entre la improvisación de las medidas que se deciden tomar, y la falta de coordinación entre los distintos actores de la administración. Falta un hilo argumental en la implementación de las medidas de la Administración Pública, al menos en lo que atañe a política industrial. Llega septiembre, con la convocatoria de #MISIONES a punto de cerrarse.«

Esta es la entrada con la que hemos querido iniciar nuestras publicaciones en Linked In en el reinicio del «curso laboral». Lo reproducimos aquí por lo errática que está siendo la articulación de la llegada de los Fondos Next Gen canalizados hacia I+D+i, a través de convocatorias ya existentes o de nuevo cuño; poco cuenta para las empresas involucradas en proyectos de Industria Conectada si la dotación del programa se incrementa en 40 millones si no hay tiempo material para la presentación de propuestas de calidad. Argumentar que, por esperadas, las empresas tendrían que tener los proyectos preparados desde antes, es desconocer – o hacer que se desconoce- la realidad de funcionamiento de las empresas en nuestro país; localizar a jefes de proyecto, responsables de divisiones o ingenieros que tuviesen los conocimientos y la capacidad de decisión a partir del puente de agosto hasta principios de septiembre, se convierte en misión – casi – imposible. Lo decimos con conocimiento de causa no sólo en relación a estas convocatorias del Ministerio de Industria, sino también al programa MISIONES y con anterioridad, el PTA (Plan Tecnológico Aeronáutico).

En los meses que quedan, hay puestas muchas esperanzas en que los Fondos ayuden a arrancar de verdad a las empresas que han sufrido y mucho los envites de la contracción de la demanda y de la paralización de la economía durante la pandemia. Si sigue el empeño en no facilitar los mecanismo de acceso, -con plazos imposibles de alcanzar, por ejemplo- muchos proyectos que podrían ser presentados se quedarán en el cajón de las iniciativas que nunca llegaron a materializarse; y el fracaso no es sólo para las empresas que ven cómo su competitividad merma porque no tiene los suficientes recursos para que sus proyectos de I+D le hagan progresar, es que el fracaso es para el conjunto de la sociedad que también ve cómo personal muy cualificado no puede trabajar en puestos para los que lleva muchos años preparándose y tiene que irse a otros países donde le reciben con las puertas abiertas porque tienen las empresas, los proyectos y los recursos alineados en un objetivo común.

Al final, la conclusión es que pequeñas decisiones, en apariencia intrascendentes como los plazos de una convocatoria pública de ayudas, acaban teniendo una miríada de consecuencias a nivel colectivo e individual que si se replican y amplifican, terminan impactando en nuestra respuesta como país a un reto tan importante como utilizar los fondos europeos en dinamizar la economía y crear riqueza. Por ello, no hay decisiones menores; ni gestos carentes de importancia. Nos va mucho en ello.

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